
Hija de
Lord Byron y de
Anna Isabella Milbanke, una reputada matemática a la que el primer ministro inglés
Benjamin Disraeli se refería como la "princesa de los paralelogramos", de Ada cabía esperar grandes cosas y de hecho, se la considera, junto a
Babbage, como la auténtica pionera del
software, destacando desde su juventud por sus inusuales dotes para las matemáticas.
En ese ambiente intelectual y liberal (y para algunos, libertino en ocasiones), creció Ada, que se convirtió en la mano derecha de
Charles Babbage, y colaboró con él en la creación del primer software del que se tenga noticia: un programa para calcular números de
Bernouilli. Fruto de esa colaboración, surgieron, además, los conceptos de bucle, bifurcación condicional y variables indexadas. En 1970, el Gobierno de los EE.UU. creó un nuevo lenguaje de programación al que denominó
ADA, en su honor. En la actualidad existe un
compilador para .NET
Alan Turing rara vez suena fuera de los círculos académicos. Para el gran público, la nómina de personalidades más importantes de nuestro tiempo no incluye al sensible científico atormentado por su homosexualidad que, a pesar de su corta vida, tuvo tiempo de formular los principios que guiarían la investigación informática durante las siguientes cinco décadas. Por si fuera poco, también se entretuvo creando el primer juego de ajedrez por ordenador y sentando las bases de la Inteligencia Artificial.
Alan Turing, el Matemático de los Computadores
Internet y la World Wide Web (WWW) han cambiado nuestra manera de comunicarnos, de acceder a la información y de construir nuestro mundo. Estas poderosas vías de comunicación no son sino la punta del iceberg tecnológico de los avances unidos en matemática, física de materiales, mecánica cuántica e ingeniería. Y en su base están los computadores.
¿A quién se le ocurrió inventar un computador? A nadie, al menos no con esa precisión. Pero mucho antes de que el primer ordenador existiera, alguien ya había pensado en sus límites teóricos: qué podría calcular. Y cuando estaban recién construyéndose, alguien comprendió su capacidad potencial: desarrollar su propia "inteligencia" artificial. Este "alguien" fue la misma persona: Alan Turing.
Un largo y sinuoso camino

Fachada del emblemático edificio Bletchley Park.
El "árbol genealógico" de los computadores comienza con un artefacto proyectado por William Schickard en 1623, capaz de calcular las posiciones futuras de la Luna, el Sol y los planetas. Desgraciadamente no se construyó, y los planos se quemaron durante la Guerra de los 30 años (1618-1648). Nunca sabremos si realmente funcionaba.
El siguiente avance lo realizó Blaise Pascal, matemático francés del siglo XVII. Ideó una calculadora capaz de sumar y restar dígitos de hasta ocho números, la construyó, y sus complicados engranajes trabajaron perfectamente. Siete "máquinas de Pascal" llegaron hasta nuestra época, y continúan funcionando.
En 1673, el filósofo y matemático alemán Gottfried Leibnitz perfeccionó la máquina de Pascal. Ya había escrito en teoría sobre estos aparatos (marcando el camino para las ideas que tendría Turing 300 años después), e inventado una matemática binaria similar a la que sería el lenguaje de los computadores. El modelo de Leibnitz era capaz de calcular raíces cuadradas y efectuar divisiones. Pero no hubo recursos económicos para construirlo, y sólo quedó en planos.
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Máquina de Pascal.
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A principios del siglo XIX, el técnico francés Joseph Marie Jacquard quiso innovar en su negocio de los telares. Creó una máquina en la que el patrón del tejido era controlado por tarjetas perforadas. Es decir, por primera vez programó a una máquina para que realizara una tarea. El proceso de Jacquard funcionó tan bien que su método sigue siendo utilizado en la actualidad para hacer tejidos más elaborados. Y su idea de las tarjetas sería aprovechada también en el desarrollo de los computadores.
Máquinas complejas, programación, teoría de números; las cartas estaban echadas. Faltaba una mente genial que las barajara unidas, y ella nació a fines del siglo XVIII: el inglés Charles Babbage. Considerado el padre de los computadores, Babbage quiso construir una máquina multiusos, poderosa e infalible, que prestara su ayuda a múltiples ramas de la ciencia. Pero sus "máquinas diferenciales", que incorporaban por primera vez la idea de Jacquard de programación, eran tan caras que el gobierno de Inglaterra nunca las quiso construir.
En 1853 el matemático inglés George Boole sentó las bases de la llamada álgebra booleana, que funciona igualmente en un sistema digital (diez dígitos) y en uno binario (dos dígitos). Con ella, cualquier proposición lógica puede expresarse en una secuencia binaria, capaz de ser "comprendida" y ejecutada por una máquina.
Turing y su Legado Fundamental
Nacido en Londres en 1912, Alan Turing fue siempre considerado "diferente" por sus pares: poco sociable, autosuficiente, un genio para algunas cosas y absolutamente desinteresado por otras. Un alma solitaria que debió ocultar su homosexualidad, penada por ley en esa época en Gran Bretaña.
Ya universitario, comenzó a interesarse en algunos problemas aparentemente sin solución que proponía la lógica matemática, sobre todo la teoría de Godel. En 1931, el austríaco Kurt Godel había logrado demostrar desde la lógica que en un sistema matemático siempre habría proposiciones cuya verdad o falsedad no podría demostrarse a partir de los axiomas en que se basaba el sistema. Estas proposiciones serían entonces arbitrarias. En otras palabras, la matemática era incompleta.
Esta inconsistencia endémica fue lo que Turing se propuso solucionar. Para ello, intentó definir teóricamente una máquina que, cumpliendo ciertas reglas a través de procedimientos mecánicos, pudiera determinar si cualquier proposición matemática era o no demostrable dentro de la matemática. Concluyó que la tarea era imposible. Y, de paso, definió al cálculo en términos matemáticos precisos: ahora se conocían los límites de lo que era posible calcular. Es decir, Turing estableció qué podría hacer una máquina de cálculos: una computadora. Se había creado todo un campo nuevo de la matemática, bautizado por su autor como "computabilidad".
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John Von Neuman.
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Había pocos matemáticos capaces de reconocer en esa época el tremendo avance que significaban las ideas de Turing. Uno de ellos era el húngaro John Von Neumann, quien invitó a Turing a unirse a su equipo de trabajo en Estados Unidos. Pero él prefirió trabajar en Inglaterra. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial y el Gobierno lo destinó a trabajar en tareas de inteligencia: un proyecto de alto secreto, estrictamente vigilado por los militares, cuyo fin era descifrar los mensajes que los alemanes emitían en código a través de la máquina Enigma. Después de un intenso trabajo, finalmente Turing y su equipo construyeron un aparato que descifraba estos códigos. En gran parte gracias a ello la suerte de los aliados cambió, y ganaron la guerra.
Al otro lado del océano, en tanto, Von Neumann y los norteamericanos ponían en práctica las ideas teóricas del inglés para construir el primer computador: el ENIAC.
En 1945, Turing comenzó a fabricar un computador electrónico digital. Sin embargo, el proyecto a poco andar se mostró inviable, tanto por las dificultades técnicas como por el desinterés político. Turing volvió a Cambridge y se embarcó en un revolucionario estudio sobre la teoría informática: el concepto
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| ENIAC |
de "máquina inteligente". Esto le llevó a plantear preguntas que iban mucho más allá de la teoría matemática: ¿qué es inteligencia?, ¿qué caracteriza a la inteligencia humana? Fue nombrado director adjunto del Laboratorio de Computadores de la Universidad de Cambridge, donde se unió al equipo que estaba trabajando en el MADAM, creado de acuerdo a sus concepciones teóricas. En 1948, el MADAM se convirtió en el primer computador electrónico con un programa.
En 1950, los intereses de Turing le llevaron a investigar en otros campos, como la morfogénesis (origen de la forma de los seres vivos). Sin embargo, en 1952 un confuso caso de robo desembocó en que fuera "descubierta" su condición homosexual. Obligado por la ley a someterse a un tratamiento hormonal, Alan Turing intentó volcar sus afanes en el trabajo, pero no lo consiguió. Sus investigaciones parecían haber llegado a un camino sin salida. Esto, y la deshonra pública por su incomprendida homosexualidad, le hicieron tomar la drástica decisión de suicidarse, el 7 de junio de 1954. Así desapareció el creador de la teoría esencial de los computadores. Su aporte fundamental no fue reconocido hasta décadas después.
La capacidad intelectual de Alan Turing le llevó a ser un genio adelantado en una época y sociedad que comenzaba a dejar atrás una época de tinieblas en lo que a la matemática y física que posteriormente serian la base de la computación.
La moderna ciencia de la computación debe tanto o más a la pluma y al papel de Alan Turing que a los cables y metales que se encuentran en las entrañas de los ordenadores.
Cuando escribió su famoso artículo sobre la computabilidad de las funciones analíticas en el año 1936, es decir sesenta y cinco años después de la muerte de Babbage, Turing no podía ni siquiera imaginarse que iba a convertirse en el catalizador de la era informática. No era un ingeniero, tan sólo un matemático que sabía utilizar su mente para resolver problemas complejos, altamente abstractos. Como tal se convirtió en uno de los creadores de un nuevo concepto: la ciencia de la computación.
Alan Mathison Turing nació en Paddington, Inglaterra, el 23 de junio de 1912. A la edad de tres años su madre ya se había dado cuenta de su extraordinario potencial, que se manifestaba en una sorprendente habilidad para recordar palabras nuevas.
A los ocho años había desarrollado un interés explícito por las ciencias, y había establecido un pequeño laboratorio en el sótano de su casa. progresivamente su interés científico fue derivando hacia el mundo abstracto de las matemáticas, incluyendo una gran capacidad para realizar cálculos mentales.
Ingresó en el King´s College de la universidad de Cambridge, graduándose en 1934. Pasó los años 1936 y 1937 en Princeton, en cuyo Instituto de Estudios Avanzados tuvo la oportunidad de convivir con los mejores matemáticos de la época: von Neumann, Courant, Weyl, Einstein, Lefschetz y otros menos conocidos.
Además de su gran capacidad científica, Turing destacaba por la singularidad de su estilo de vida, relativamente heterodoxo para la comunidad académica de aquella época. Era aficionado a varios deportes como el remo y las carreras de larga distancia, tocaba el violín -aunque parece ser que no demasiado bien- y gustaba disfrutar de una vida social muy activa.
Su interacción con von Neumann fue altamente fructífera para sentar las bases teóricas de la computación, a partir de su concepción de máquinas abstractas capaces de procesar símbolos (máquinas de Turing). Pero Turing no era sólo un teórico brillante, con capacidad de resolver problemas abstractos y crear nuevas ideas conceptuales.
En el año 1938 conoció a un joven ingeniero polaco llamado Robert Lewinsky, que había trabajo con los alemanes en el diseño de un sistema electromecánico de encriptación de comunicaciones. Lewinsky -que era judío- fue depurado por los nazis y entró en contacto con el servicio secreto británico, quien encomendó a Alan Turing la formación de un grupo de científicos e ingenieros dedicados a estudiar y descifrar este sistema de comunicaciones denominado Enigma.
Cuando estalló la segunda guerra mundial en 1939, el gobierno asignó el equipo de Turing a la Escuela de Cifrado y Codificación, en Bletchey Park, una vieja mansión de campo situada entre Oxford y Cambridge. Allí Turing y sus compañeros fueron encargados de crear unas máquinas denominadas Bombas, capaces de descifrar los mensajes codificados por los alemanes a través del sistema Enigma.
Ello supuso una gran ventaja para los aliados y para la supervivencia de Gran Bretaña, ya que las comunicaciones de la flota y del arma aérea alemana podían ser intervenidas con relativa facilidad.
En el año 1943 el grupo de Turing construyó un computador denominado Colossus, especializado en el descifrado de mensajes, de gran éxito, y de alguna manera fue precursor del ENIAC construido en la universidad de Pennsylvania dos años más tarde.
Una vez finalizada la guerra, Turing se incorporó a la recién formada División de Matemáticas del Laboratorio Nacional de Física, con la intención de llevar a cabo el proyecto ACE, Automatic Computing Engine.
Renovó asimismo su interés en las carreras, llegando incluso a preparar su participación en los juegos olímpicos, aunque una lesión de cadera le impidió hacer los progresos que necesitaba. Hacia los años 50 se comenzó a saber públicamente que Alan Turing era homosexual, y así empezó una etapa muy dura para el gran científico, dado que por entonces la homosexualidad era considerada como un delito perseguible penalmente en Inglaterra.
A pesar de todo, en sus últimos años Turing publicó otro artículo científico de gran impacto, titulado "Computing Machinery and Intelligence", que sentó las bases de una nueva rama de las ciencias de la computación, la inteligencia artificial, y planteó cuestiones muy curiosas en aquélla época, como el "test de Turing".
Sin embargo la vida personal de Turing se fue deteriorando a medida que los escándalos de sus relaciones homosexuales iban saliendo a la luz pública.
Como consecuencia de un affaire escandaloso con un joven que se encontraba sin empleo, fue juzgado y condenado, aunque en lugar de ser recluido en prisión, fue sometido a tratamiento de hormonas femeninas -estrógenos- con el fin de atenuar su impulso sexual. Este tratamiento le produjo importantes alteraciones físicas y le convirtió en impotente.
Dos años después del juicio, Turing se suicidó comiendo una manzana envenenada con cianuro. A pesar de que su madre intentó negar la causa de su muerte, atribuyéndola a razones naturales, su vida terminó amargamente y envuelta en una nube de misterio.